.Repulsion.
La cámara de Polanski me encierra de nuevo entre cuatro paredes..
Entro en las habitaciones, me arrastro a la altura del suelo, resbalo a lo largo de las paredes en busca de los símbolos de la neurosis..

Segundo largometraje del director después de Noz Wodzie (El cuchillo en el agua), Repulsion es considerada por la prensa britannica como una de las mejores peliculas de los sesenta, y el primer thriller/horror de clase.
Repulsion es la istoria de una neurosis: Polanski toma el clima hipnótico de “Psycho” de Hitchcock y realizza un estudio sobre la locura progresiva de su personale principal: la rubia Carole, interpretada espléndidamente por Catherine Deneuve, que se encierra en un appartamento de un barrio de Londres, alejándose lentamente de la realidad exterior para penetrar sempre mas a fondo en aquella de la mente.
Pocas las escenas rodadas al aire libre, que no hacen otra cosa que subrayar magistralmente el sentido de desapego, de isolamento, de alienación de la protagonista.
La brisa de Londres acaricida los largos cabellos rubios de una Deneuve que camina ausente, como en estrado catatónico, en la cotidianidad de la ciudad. Del centro estético donde trabaja a la casa donde enloquece. Los sonidos y las imágenes de la calle, puestas en contraste con la mirada ausente de Carole, resultan incómodas e irreales, y de hecho, nos devuelven enseguida al universo enjaulado del apartamento.
Carole es tímida, introvertida, casi autística, sexualmente reprimida hasta el punto de provar un odio visceral por los hombres. Comparte el apartamento con la hermana que es todo lo contrario a ella: expansiva, extrovertida y más bien libertina. El declino comienza cuando esta última se va de viaje con su amante, un hombre casado, dejando a Carole sola en casa. Aquí comienza la lenta y progresiva desintegración de su frágil cordura.

Pasa las horas a observar las grietas en las parades y en la calle, que no son otra cosa que los símbolos de la fragmentación psicótica de su Yo, a la deriva hacia la esquizofrenia; inicia a confundir realidad e imaginación, se encierra siempre más en sí misma. Le corta un dedo a una cliente en el centro estético donde trabaja, y la visión de la sangre que corre, la transtorna del todo.
No sale más de casa, se exilia como si el mundo le fuera hostil, como un animal aterrado. Alterna estados de catatonia a estados de alucinación. Un conejo despellajado que se pudre en el salón hace pensar a un feto muerto que marca el arrastrarse del tiempo y refleja la propia descomposición mental. En su habitación entran violedores imaginarios, llegados directamente desde un trauma infantil sugerido con sutileza pero jamas manifestado del todo.

En el pasillo de la casa manos viscosas que salen de las paredes la aferran, el teléfono suena incesantemente hasta que ella arrancará el cable, eliminando así su último contacto con la realidad. Su manía por el orden y la limpieza desaparecen, transformando la casa en un lugar malsano y sucio, que refleja a la perfección su estado mental.

Más alla de las especulaciones psicoanalíticas, no podemos dejar de lado el impecable trabajo técnico de polanski y deldirector de la fotofrafía Gilbert Taylor, que fundiendo realidad y alucinaciones, aumentan exponencialmente el sentido de paranoia y psicosis a través de argos silencios, de imágenes distorsionadas y el gran angular, de manera que podamos interpretar visivamente la situación emocional de Carole. El apartamento donde todo sucede, asume gracias al trabajo técnico, la forma de la Consciencia de la joven.
Óptimo el uso de los efectos sonoros alienantes y repetitivos que a menudo sustituyen los diálogos: la eliminacin del sonoro en ciertas secuencias y la sobreposición del incesante tic tac del reloj, las campanas del convento cercano, el timbre de la puerta, y del telfono rsuenan con tal violencia que aumentan gradualmente el estado de desasosiego del espectador.
Un thriller psicológico único, habilísimo en el sacar a la luz la progresión de la locura y la paranoia hacia sus más extremas consecuencias. La mente de Carole de hecho, se desintegra ante nuestros ojos hasta que la locura la consume al punto de convertirla en una cáscara vacía, una bellísima muñeca inerte.
El apartamento de Repulsion es la extrapolación fisica de la mente de Carole.
En el espacio cerrado del apartamento, de paredes sutiles y mutantes, Polanski mete en escena la confrontación angustiosa del Yo con el resto: el sexo, el mal, la duplicidad, el Otro.
El ambiente es el protagonista, se funde con el individuo como en el cine más REAL y nos absorbe literalmente hasta dejarnos casi vacíos, como Carole, al final, casi sin vida..
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