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Qué derecho tiene mi cabeza a llamarse “yo”?

December 12th, 2007 | Category: Super8
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Encierro fuera de mi habitaciòn la niebla densa que esconde el mundo que me rodea, y en los objetos ordenados de mi cuarto, reflejàndome en ellos, intento tomar Conciencia de Mì.

Enciendo el reproductor video, me deslizo bajo el edredòn de plumas y me hundo lentamente en la atmòsfera kafkiana de “El Inquilino”, siguiendo asì con mi ciclo sobre Polanski.

En 1976, once años después de “Rosemary’s Baby”, que he vuelto a ver hace pocos dìas y con el que serìa demasiado fàcil encontrar una conexiòn, Roman Polanski volviò a las salas con “Le Locataire”, film inspirado a la novela “Le Locatarie Chimerique”, de Roland Topor.

“El Inquilino”, junto a “Repulsion” (1965) y a la pelìcula del ‘68, forma parte de la Trilogìa de los apartamentos, o lo que es lo mismo, la de un horror que se esconde en un inmueble y entre los inquilinos que lo habitan.

El film cuenta la historia de un joven empleado de archivo polaco de nombre Trelkosky, interpretado magistralmente por el propio Polanski, que se muda a una vètrea Paris, al tercer piso de una siniestra comunidad de vecinos, en un apartamento precedentemente habitado por una joven llamada Simone Chule, muerta suicida arrojàndose por la ventana.

Desde el principio, nos vemos sumergidos en el contexto narrativo como intrusos, como el mismo Trelkosky, en un ambiente hostil a la aceptaciòn de lo extraño. La atmòsfera gòtica, la oscura banda sonora, la escenografìa claustrofòbica y la direcciòn extremadamente descriptiva envuelven de misterio la pelìcula y de angustia el uso de las alienantes visicitudes durante todo el film, produciendo sensaciones de distorsiòn de la realidad. [justo lo que necesitaba].

Polanski describe con mordacidad el Otro, el Diverso, el Extraño.. su malestar y su transformaciòn para ser aceptado. Desde que Trelkosky toma posesiòn de la casa [o es al revés?] su vida comienza lentamente a cambiar. Como en “Rosemary’s Baby”, el antagonista no viene representado por un sòlo individuo, sino por una entera comunidad, que como una secreta sociedad masònica complota contra Trelkosky, a la sombra de lo cotidiano.

El condominio-colmena actùa como universo agregante del punto de vista fìsico, pero como elemento disgregador del psicològico.

Todos los inquilinos del inmueble (desde la portera al propietario) parecen en efecto seguir un extraño iter comùn basado en irracionales groserìas, absurdas quejas, grotescas venganzas. Y de hecho, el espectador se da cuenta poco a poco que también los propietarios del bar cercano hacen todo lo posible para intentar evocar la vida y las costumbres de la joven muerta suicida, para readaptarlas a la persona de Trelkosky.

En la dimensiòn del film de Polanski cada sujeto viene identificado por las apariencias y por el modo con el que se conforma a las espectatives de los demàs, asì como por los objetos que usa: somos la marca de tabaco que fumamos, el café que bebemos..

El apartamento del tercer piso, como un personaje activo en la historia, parece tener vida propia, o mejor, deviene la Tumba que contiene los restos y los objetos de quien allì habìa vivido y parece dictar asì las coordenandas precisas al actual inquilino para transformarlo.

El esoterismo y el misticismo son dosificados con toques virtuosos: un libro, una postal, hasta llegar a los inquietantes jeroglìficos del baño de frente a la habitaciòn del protagonista. El esplìcito simbolismo de Polanski se hace cada vez màs extremo: de los inquilinos inmòviles en el baño a los macabros descubrimientos en los agujeros de la pared, para acabar progresivaemente en un tunel de oscuridad y locura hasta el total desdoblamiento de personalidad en la figura de la suicida Simone Chule.

La separaciòn entre el Yo y el Mundo externo, que es la base normal del estado de Consciencia, se presenta alterada y aparece un estado de discontinuidad en relaciòn con la realidad. Justo para sublimar cuanto dicho, el director nos regala un espléndido y ebrio monòlogo sobre la pertenencia..

“En qué preciso momento deja una persona de ser quien cree que es?

Si me cortas un brazo digo:
- Yo y mi brazo..
Me cortas el otro brazo y lo que digo es:
- Yo y mis dos brazos..
Me sacas el estomago, los riñones, dando por echo que fuera posible, y lo que digo es:
-Yo y mis intestinos..
Y entonces, si me crortas la cabeza, qué diria?
- Yo y mi cabeza o yo y mi cuerpo?

Qué derecho tiene mi cabeza a llamarse “yo”? Mmm? Qué derecho?”

Plagada de citaciones y “tributos” la direcciòn destaca también por sus referencias, perfectamente acertadas y en lìnea con el resto del film, a la cinematografia hitchkoniana (de “Psycho” a “La Ventana Indiscreta”) que empapan la visiòn de fascinantes perfumes noir propios del maestro del suspense.

Un trabajo perfecto, profundamente turbador, gòtico y delicioso al mismo tiempo, capaz de estimular el intelecto y la reflexiòn sobre el SeR..

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